Es buena la grasa del jamon iberico

¿Es cancerígeno el jamón serrano?

¿Eres de los que quitan la grasa al jamón pata negra porque crees que no es saludable? Pues sentimos decirte que estás en un error, ya que cada loncha de jamón pata negra tiene una porción de grasa que realza su sabor y, además, le aporta otros beneficios nutricionales. Siga leyendo para saber por qué no debe quitar la grasa del jamón de pata negra.

La grasa comestible suele ser blanca o rosácea y está justo al lado de la carne del jamón. Su textura en boca es agradable y su sabor inigualable. Esta grasa aporta jugosidad. Esta grasa se conoce como grasa intramuscular y cuanto más brillante sea, mayor será la calidad del jamón de pata negra.

Por otro lado, la grasa que no se debe consumir es la grasa amarillenta que se encuentra en el exterior del jamón. Esta grasa también marca la calidad del producto, ya que cuanta menos grasa de este tipo tenga un jamón pata negra, mayor será su calidad. Esta grasa se denomina grasa de cobertura.

Por ello, la textura del jamón de pata negra es más suave, procedente casi en su totalidad de la bellota, y su composición es similar a la del aceite de oliva, conteniendo poca grasa saturada y mucha proteína y ácido oleico.

¿Es saludable la grasa del jamón ibérico?

La grasa del “jamón ibérico de bellota” contiene más de un 55% de ácido oleico (un ácido graso monoinsaturado). Rigurosos estudios científicos han demostrado que estas grasas ejercen un efecto beneficioso sobre el colesterol en la sangre al aumentar la cantidad de colesterol bueno (HDL) y reducir el malo (LDL).

¿Es buena la grasa del jamón?

Menos grasas saturadas que la ternera o el cordero

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La mayor parte de la grasa de la carne de cerdo es grasa monoinsaturada saludable, con niveles pequeños pero más altos de grasas poliinsaturadas en comparación con otras carnes rojas. Esto significa que la carne de cerdo, incluido el jamón, ofrece un contenido en grasa más favorable que la mayoría de las demás carnes rojas.

Jamón serrano

Es un antioxidante natural y contribuye a la producción de colesterol saludable debido a su ácido oleico, y tiene un alto nivel de vitamina E. Además, consumirlo con tomate o aceite de oliva virgen extra aumenta sus efectos beneficiosos.

La calidad de la grasa del jamón ibérico de bellota es excelente, en su composición predomina el ácido oleico (con niveles superiores al 50%), característico del aceite de oliva. Esto facilita la producción de HDL (“colesterol bueno”) en el organismo, a la vez que reduce el LDL (“colesterol malo”). Esto se debe a la alta tasa de bellota que ingiere el animal durante la “montanera” previa a su sacrificio.

Comer jamón nos aporta vitamina B, especialmente B1 y B2. Sólo 100 gramos de jamón aportan el 24% de la ingesta diaria recomendada de esta vitamina. Su nivel de proteínas es un 50% superior al de la carne fresca. El proceso de curación artesanal es totalmente natural, por lo que el jamón está libre de cualquier producto que no sea la propia carne de cerdo.

Y lo mejor de todo es que no engorda. Es bajo en calorías, tiene menos grasa que el pollo y menos sal que el jamón de york. Es un producto recomendado para dietas hipocalóricas, ya que 50 gramos de jamón ibérico de bellota sólo tienen 150 kilocalorías.

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Calorías del jamón ibérico

Existen verdaderas obsesiones en torno a la “parte blanca” del jamón. Desde los que la quitan inmediatamente por su textura o porque engorda, hasta los que la defienden con uñas y dientes hasta el punto de comerla más que la otra parte. Ni bueno ni malo: llamémoslo necesario.

En un momento en que la grasa parece ser el enemigo público número uno -actualmente eclipsado por el azúcar-, el estudio en profundidad de los perfiles lipídicos de la grasa presente en el cerdo reabre el debate sobre si es buena idea comer la parte rayada del jamón.

Por otra parte, la carne entreverada también es responsable de la fragancia y la textura final de la carne magra. Durante el proceso de curación, desde las fases iniciales de frío hasta el calor estival y el reposo en bodega, la grasa se funde e infunde a toda la pieza su fragancia y su sabor.

No vamos a animar a todo el mundo a volverse loco comiendo jamón entreverado. Como ocurre con tantos otros productos, como el aceite o el vino, conviene consumirlo siempre con moderación. Además, una dieta equilibrada debe incluir entre un 25 y un 30% de grasa, siempre que los ácidos grasos saturados (láurico, mirístico y palmítico) no supongan más de un 10%.

Nutrición del jamón ibérico

Este producto de la cocina española tiene más proteínas que la carne fresca de cerdo, un 50% más, en 100g de jamón ibérico hay el 33% de las proteínas que necesitamos para nuestro día a día. Es por estos que este producto es de gran interés para las dietas hiperproteicas.

Pero recuerde, esta combinación de genética y dieta sólo llega a su plenitud en el Jamón Ibérico de Bellota, jamones elaborados a partir de cerdos ibéricos que vivieron parte de su vida alimentándose de bellotas en los bosques de encinas de la Dehesa.

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La grasa del jamón Ibérico de Bellota contiene más de un 55% de ácido oleico (un ácido graso monoinsaturado). Rigurosos estudios científicos han demostrado que estas grasas ejercen un efecto beneficioso sobre el colesterol en sangre, aumentando la cantidad de colesterol bueno (HDL) y reduciendo el malo (LDL). Sólo el aceite de oliva virgen tiene un mayor contenido en ácido oleico.

La proporción total de ácidos grasos insaturados en los jamones ibéricos curados que han consumido una dieta de bellotas es superior al 75%, lo que la convierte en la más “cardiosaludable” de todas las grasas animales, incluso más saludable que algunas grasas de origen vegetal. La raza de los cerdos no es la única explicación; su dieta básica de bellotas y pastos también desempeña un papel importante.

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